En la práctica, la electricidad no se puede almacenar fácilmente a gran escala. Como resultado, la oferta y la demanda de electricidad deben permanecer en equilibrio. Cuando la demanda aumenta (por ejemplo, debido a un aumento en el uso de energía durante una ola de calor, o debido a una disminución en el suministro cuando una línea de transmisión falla), las empresas de servicios públicos y los operadores de red tienen algunas opciones:
- Arriesgarse a sufrir un apagón (no es una opción popular)
- Comprar electricidad en los mercados abiertos (caro)
- Encienda la siguiente planta de energía en su punto máximo (si hay una que aún no esté en funcionamiento)
- Enviar una red de respuesta a la demanda
En lugar de agregar más generación al sistema, la respuesta a la demanda paga a los grandes usuarios de energía para que reduzcan el consumo y ayuden a mantener el equilibrio.
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